lunes, 1 de junio de 2020

Vuelta...




Después de mucho tiempo sin asomarme a este blog, vuelvo para mostraros mi trabajo realizado en este tiempo... En estos meses he trabajado de manera intermitente pero ha habido un punto de inflexión, el confinamiento en nuestras casas y la incertidumbre por el futuro. Creo que tod@s podríamos hacer una especie de diario del proceso físico, cognitivo y emocional que estamos experimentando. Con estos ingredientes y con una situación de enclaustramiento que much@s artistas buscan con alevosía para concentrarse en su obra tenía que ponerme a pintar. Y pensé que necesitaba hacer algún cambio, iniciar algo, no sabía qué. Lo más fácil, introducir algo nuevo en el procedimiento a utilizar. Y así conservando el agua como disolución y el papel como soporte me he pasado a las tintas chinas de colores. Esta técnica me obliga a estar muy concentrada, relajada para poder trabajar como llevo haciendo un tiempo, sin dibujo previo, con pincel directo sobre el papel de acuarela blanco. Mientras que la acuarela permite un poco de corrección con los lavados, la tinta seca bastante rápido y es casi imposible modificar una pincelada sin poner otra más intensa encima. Pero aporta un tipo de luz y de textura maravillosas. Os dejo el primer experimento que casi tiro por la horrorosa mancha que me salió al mezclar alcohol con la tinta. Pero bueno la aproveché e integré en el entrecejo del perfil y ya no llamó tanto la atención. Fue el primero de una serie de obras en tintas de colores, una técnica que me está haciendo pintar de una manera distinta. Con intuición primero y mucha reflexión después. 

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